• Alejandro Ramírez

El futuro del trabajo

En el futuro del trabajo, las posibilidades que estaban en nuestra imaginación se vuelven realidad, y la premisa para sortear este cambio gigantesco será: si tu trabajo actual tiene al menos un proceso repetitivo, este posiblemente va a desaparecer.

Decidí indagar meses atrás acerca de un tema que me ha parecido fascinante y aterrador al mismo tiempo: el futuro del trabajo. Todo comenzó con la invitación de un amigo a participar en un foro llamado Explorando el Futuro 202X, en su momento, escogí hablar de habilidades blandas, pero dada la necesidad del foro, así como a la alta competitividad entre los panelistas que se encontraban ahí, me incliné a indagar sobre este tema y realizar una síntesis de investigaciones realizadas por grandes consultoras y organismos como McKinsey & Company y PwC, la OIT y el World Economic Forum.


La tecnología y la pandemia son el punto de inflexión.

Era evidente que años antes de la pandemia los avances tecnológicos iban a gran velocidad. Con la llegada del Covid, la velocidad en la que avanza la tecnología se quintuplicó. Tan sólo en el primer trimestre del 2020, en pleno comienzo de los confinamientos alrededor del mundo, la penetración del comercio electrónico en Estados Unidos logró crecer casi 2x con respecto a años anteriores, prácticamente el crecimiento de 10 años atrás se logró equiparar en tan solo un trimestre (gráfico 1).


Gráfico 1

Penetración del comercio electrónico en Estados Unidos en pandemia
Fuente: McKinsey & Company (2020)

Esto es una muestra de que la reactivación económica mundial tendrá como eje central la tecnología. Peter Diamandis afirma que el gran salto tecnológico del mundo en los siguientes 10 años será de proporciones equivalentes a los últimos 100 años de la tecnología, y absolutamente todas las industrias van a tener que revaluarse alrededor de la tecnología, y por ende, será el mercado el que va depurar aquellas que muestren renuencia frente al cambio.


Pero, como los cambios tecnológicos son muchos, diversos y transversales en todos los sectores, vale la pena mencionar los más relevantes que marcarán la diferencia en los siguientes 10 años, teniendo en cuenta sus niveles actuales y proyectados de inversión, así como la viabilidad de los mismos:

  1. Inteligencia artificial aplicada: la inteligencia artificial aplicada busca entrenar máquinas y software para que reconozcan patrones y tomen decisiones. Esta nueva fase de la inteligencia artificial ayudará a optimizar la interacción de máquinas con humanos a tal punto que, en 2024, se estima que la mitad de nuestras interacciones con portales de servicio al cliente serán mediados por IA, tanto en canales digitales como en líneas telefónicas. Esta tecnología está soportada con un estimado de 55 mil millones de dólares a corte 2020.

  2. Automatización al siguiente nivel: ¿recuerdan a los Supersónicos? Pues, en el futuro del trabajo, la automatización al siguiente nivel suena bastante parecido. Procesos hechos con base en robots, internet de las cosas, transacciones automáticas y con resultados en tiempo real, software que ayude a optimizar el tiempo para casi cualquier acción. En concreto, imagínense una aplicación como Waze aplicada a cualquier proceso que antes requería áreas enteras, como el pago de nóminas, los trámites burocráticos y muchos más. Soportada en inversión de más de 105 mil millones de dólares, promete llenar de robots a todos los sectores que tengan procesos repetitivos en un plazo de 10 a 15 años.

  3. Bio-revolución y tecnologías limpias: esta tendencia promete combinar procesos de la naturaleza con lo mejor de la tecnología para lograr optimizar los costos de producción sin sacrificar el medio ambiente. La bio-revolución de la tecnología les apunta a sectores relacionados con la agricultura, la salud, la manufactura e incluso la infraestructura para generar una disrupción competitiva que traiga lo mejor de dos mundos: la investigación para el desarrollo y la tecnología. De todas las tendencias, es tal vez la de menor inversión (alrededor de 30 mil millones de dólares), pero la que más emociona a las economías globales por su urgente implementación.

Con este empuje de nuevas tecnologías, y otros factores a tener en cuenta tales como la evolución del trabajo remoto, el cambio climático y los nuevos contratos sociales que se han generado en los países producto de la pandemia, hay varias estimaciones con respecto a la transformación de los trabajos que hoy existen.


La investigación de McKinsey, que es la más completa que he encontrado a hoy, sugiere que, tan sólo en Estados Unidos, se necesitan reconvertir alrededor de 14,9 millones de empleados cuyas profesiones son susceptibles de desaparecer en el futuro, en contraste con los 2,2 millones que podrán encontrar trabajos sin necesidad de reconvertirse, estos datos son obtenidos mediante un cruce de encuestas realizado por la consultora junto con los datos del Bureau of Labor Statistics, órgano gestor de las estadísticas de trabajo del gobierno de Estados Unidos. Por otro lado, el Foro Económico Mundial, en una reciente investigación del 2020, estima que el 50 % de los empleados de hoy va a necesitar un proceso de tecnificación de sus habilidades en un plazo de 5 años para poder hacerle frente al futuro del trabajo, pero no ahonda en roles específicos.


¿Cuáles son los trabajos que se quedan y se van?

Haciendo una agrupación por sectores, se puede ver cómo el avance tecnológico, el envejecimiento de la población, y otros factores mencionados arriba, han ido reacomodando la demanda de trabajos de aquí al 2030. Para los países desarrollados, los incrementos más grandes de vacantes en el mercado laboral están concentradas en sector tecnológico (obvio), salud, ciencias y trabajadores del cuidado. Por otro lado, los sectores y profesiones con mayor demanda a la baja son los trabajos administrativos y de soporte en oficina, agricultura, servicio al cliente, constructores, manufactura, entre otros.


Gráfico 2

Gráfica de cambios en la demanda de trabajadores en el 2030 en escenario post-Covid19
Fuente: The future of work after COVID-19 - McKinsey & Company (2021)

Como se puede evidenciar en el gráfico 2, hay dos preocupaciones importantes a tener en cuenta: la primera, son más los sectores que van a tener disminución de empleos versus los sectores que tendrán aumentos del mismo, y la segunda, el decrecimiento de empleos en sectores susceptibles no alcanza a ser cubierto por el crecimiento de los sectores ganadores de este contexto. Esto quiere decir que, si los empleadores y empleados no hacen absolutamente nada, en 10 años van a existir personas que les será prácticamente imposible emplearse de nuevo, en caso de que su trabajo desaparezca.

En síntesis, por sectores productivos:

  • Los trabajos que podrían desaparecer: servicio al cliente, ventas, servicios de alimentación, agricultura, construcción, roles administrativos de oficina, como lo son los relacionados con contabilidad, procesos de nómina, recursos humanos, etcétera, y trabajos técnicos relacionados con manejo de maquinaria y manufactura.

  • Los trabajos que no van a desaparecer, pero tampoco incrementarán su demanda radicalmente: los roles en el campo de la educación y el entrenamiento, transporte, los directores de proyectos, abogados y los roles relacionados con mercadeo y publicidad.

  • Los trabajos que van a incrementarse: cualquiera relacionado con tecnología, profesionales de la salud y del cuidado, profesionales de ciencias exactas (matemáticas, física, química, estadística, biología, entre otras), terapeutas físicos, terapeutas psicológicos, los operadores de seguros, y, por último, uno de los trabajos menos susceptibles a desaparecer en el tiempo: las artes y los roles relacionados con la creatividad.

En el contexto colombiano.

En Colombia no existe aún una investigación sólida referente al futuro del trabajo, por ende, este análisis es meramente inferencial con los recursos que hay. Colombia es de los países con tasas de desempleo más altas en la región, dentro de los países de la OCDE, ostenta el tercer lugar. Si bien la recuperación económica este año ha dado excelentes resultados en materia de disminución de la misma, es inevitable pensar en los estragos a futuro producto de los avances del futuro del trabajo. Del total de población ocupada del país por nivel educativo, cerca del 30 % cuenta con educación técnica, universitaria o de posgrado, el resto o no tiene ningún tipo de educación, o esta llega hasta la media (gráfico 3). Esto es importante puesto que la reconversión de muchos puestos de trabajo va a implicar grandes cantidades de preparación técnica y educación para adaptar a los trabajadores frente a los retos del futuro, y una población con limitantes en temas educativos es un reto adicional a esta realidad.


Gráfico 3

Población ocupada según nivel educativo en Colombia Agosto 2021
Fuente: DANE (2021)

Por otro lado, a pesar que no hay una actualización sólida de los ocupados en Colombia por oficio, una estadística del 2018 estima que el 25 % de los colombianos empleados son operarios, seguido de casi un 20 % que son trabajadores de servicios, y un 16,8 % que son comerciantes y vendedores, a cifras de hoy, serían alrededor de 10 millones de empleos que podrían estar en un potencial riesgo de desaparecer si no se toman las medidas necesarias (gráfico 4).


Gráfico 4

Distribución de población ocupada por oficio en Colombia 2018
Fuente: DANE (2018)

¿Qué sigue?

Como menciono arriba, el tema del futuro del trabajo es esperanzador, dada la emoción que generan los avances tecnológicos y la flexibilidad en el futuro del trabajo, y aterrador al mismo tiempo, puesto que muchos trabajos igual se van a perder, y con esto, personas y familias enteras que van a tener que sortear esta situación, si no se afronta de la manera correcta. A pesar de esto, no debe ser una camisa de fuerza que nos evite tomar acción a hoy.


Por el lado de las empresas, hay dos retos puntuales, primero, tendrán que sortear el hecho de reducir personal que será potencialmente reemplazado por tecnología, y segundo, deberán contratar más perfiles necesarios, pero altamente demandados en el mercado, que no tendrán miedo a cambiar de empresa de manera constante si las condiciones mejoran para ellos. Para las empresas, una estrategia de fortalecimiento de capacidades, mezclado con el mejoramiento de la experiencia del empleado, les ayudará a anticiparse a esta realidad y les podrá garantizar un mejor rendimiento en el futuro.


Por el lado de las personas, ni echarse a la pena o quedarse en la zona de confort. Si su profesión está listada, no debe ser motivo de alarma aún, la capacidad de comenzar de nuevo es algo inherente a los humanos y todos, no importa la edad, podemos aprender cosas nuevas. En este caso, comenzaría por aprender idiomas, pues el sólo hecho de ser bilingüe puede llegar a abrir puertas a oportunidades muy interesantes. Si su profesión no está listada, no es momento de relajarse, mantenerse fresco en los avances de la profesión, tener una actitud de aprendizaje constante y una mentalidad abierta a adaptarnos a nuevas tareas nos ayudará a seguir siendo apetecidos en el mercado laboral, pues estos cambios están proyectados para el 2030, pero para el 2050 todavía no tenemos certeza de nada.


Por el lado de los gobiernos es sencillo, ¡HAGAN SU TRABAJO!, combatan la corrupción, fomenten la inversión en programas educativos acorde al mercado, dejen de querer depender de los recursos naturales, superen las inequidades, ya que nadie puede pensar con el estómago vacío, y vuélvanse eficientes para no rezagarse frente a la velocidad de la tecnología.


Y a ustedes, ¿Les asusta o les llena de esperanza el futuro del trabajo?

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