• Alejandro Ramírez

¡Se nos acaba la vida!

Actualizado: 17 abr 2021

Van dos meses desde que renuncié a mi último trabajo, queriendo buscar nuevas aventuras. Recuerdo los comentarios de mis compañeros de trabajo al preguntarme acerca de mis pasos a seguir. Con mucha incertidumbre y emoción, aquí les cuento un poco de lo que he aprendido en este tiempo.


Resulta que, la esperanza de vida en Colombia, en promedio, es de 74,86 años (¿Le creemos? Sí, es sólo un promedio). De ese 100% que es nuestra vida, aproximadamente el 60% se va entre estudio y trabajo, y el otro 30% se va en las horas de sueño. La matemática no miente, tenemos sólo un 10% de lo que llamo la vida verdadera, esas horas que podemos dedicar a generar relaciones o a tener un pasatiempo.


Habiendo recorrido aproximadamente un 30% de mi vida, podría decir que me quedan unos 31 años de vida productiva, y 5 años de vida verdadera. ¿Debo gastarlas en una actividad que no sea ideal? Por supuesto que no, he ahí la raíz de mi decisión. Pero, encontrar una actividad profesional ideal, no es tan fácil como parece. Acá les cuento cómo he hecho en estos dos meses:


1.    No basta con tener solo un plan.

Sí, confieso que no ha sido nada fácil. A veces, me despierto con una actitud tan negativa que, todo lo que puede salir mal, resulta saliendo mal. No, no hay que lamentarse todo el día por lo que ya hice, o por lo que habría podido hacer. Lo más importante, es lo que hoy puedo hacer para encaminar mi vida profesional en lo que quiero, por esto, lo bueno de este tiempo, ha sido el explorar muchísimos planes para mi vida.


Mi rutina de estos dos meses se ha resumido en:

  • Buscar realocarme en mi trabajo ideal, en una empresa o Start-up que respete. Al día, reviso nuevas oportunidades por Linkedin, miro los portales de empleo, le escribo a mis contactos para obtener algún soporte, e incluso, algunas veces le escribo a mis contactos de Recursos Humanos. Requiere más estrategia, sí, pero no hablo de un trabajo, hablo del trabajo ideal, así que soy consciente de que me puedo demorar, pero que está valiendo la pena llegar allá.

  • ¡Estoy emprendiendo! Lo cual es también un trabajo ideal. Han sido dos meses de locura. Me cuesta entender los temas legales, y por eso no hemos avanzado al ritmo que nos planeamos en un principio, pero ahí estamos, ejecutando todo lo que esté a nuestro alcance.

  • Es comienzo de año, es una buena época para continuar estudiando. Por eso, todos los días exploro un poco de becas en el exterior. Un buen sitio para explorar es el portal de becas de ICETEX, así como el portal de becasyconvocatorias.org.


2.    Hay algo llamado vida verdadera.

Como mencioné, el 10% del total de la vida lo denominé la vida verdadera. Vida que podemos gastar en redes sociales y Netflix, o vida que podemos usar en algo que nos guste y genere valor. Aparte de los planes que les mencioné, le he puesto más cuidado al ejercicio, a mi familia, a la lectura, a retomar amistades, a conocer más sitios para tomar café, en fin, a cosas que no hacía hace mucho tiempo por mi trabajo. ¿Habrá algún momento en el futuro para hacer estas cosas tan a menudo? No lo sé, prefiero aprovecharlos ahora.


3.    Nunca pares de aprender.

Esta frase se la escuché a Freddy Vega, CEO de Platzi. Por eso, todos los días hay que seguir aprendiendo algo nuevo y que te fortalezca como profesional. En mi caso, acabé de terminar un mamotreto de 600 páginas llamado “Por qué fracasan los países” de James Robinson y Daron Acemoglu (El cuál debí leer en la Universidad. Lo siento, Profesor Castrillón). Estoy estudiando en Platzi algunas cosas útiles para mi vida, como el curso de Marca Personal. Estoy también aprendiendo cosas útiles para mi carrera que jamás nos enseñaron: R, Phyton, Power BI, Google Analytics, Creación de Empresa, y otros.


Sin parar ahí, me invitaron a varias conferencias de desarrollo de liderazgo con AIESEC. Estoy colaborando en la búsqueda y realocación profesional de seis amigos, de los cuáles uno ya se realocó y los otros andan en proceso. Todas estas actividades, adicionales a las que comenté arriba, me incentivan a conocerme y aprender un poquito más, ¡Nunca pares de aprender.! 


Sí, yo sé lo que se siente mandar 100 hojas de vida al día y que no te llamen, o querer emprender y encontrar serias dificultades (Sobre todo, legales) en el camino. ¿Puedes cambiar algo de lo que ya pasó? No, pero si puedes corregir tu presente, de cara a un futuro con más valor. Recuerden que la vida es 60% productividad y solo 10% vida verdadera, démonos estos espacios para respirar, calentar motores, y seguir jugándola.

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