• Alejandro Ramírez

¿Cómo encontré la felicidad en bicicleta?

Actualizado: 17 abr 2021

Las personas suelen relacionar la felicidad con varias cosas. Algunas veces la felicidad la relacionan con lo material, otras veces, la felicidad la vuelven su propósito final de la vida. ¿Qué pasa con esto? Cuando relacionamos la felicidad con un objeto material, nos damos cuenta de que este no puede durar para siempre, y nos llegaremos a frustrar. Caso contrario, cuándo la felicidad es nuestro propósito de vida, perdemos de vista muchos detalles significativos en nuestra vida, por tener siempre la ambición tan alta en lograr ese propósito, llegando también a tener sentimientos de frustración. La felicidad, la podemos también encontrar en los pequeños detalles, en mi caso ¿Cómo encontré la felicidad en bicicleta?

Entre el 2014 y el 2016, entrené Mountain Bike en Bogotá. Gracias a esto, logré conocer muchos paisajes que tiene el país. Me empecé a familiarizar con trechos naturales increíbles. Sin embargo, hay uno en particular que nunca olvidaré: el Alto de La Viga. Resulta que, en la carretera que va desde Bogotá, Colombia al municipio de Choachí, Colombia, se encuentran muchos trechos naturales que hacen parte del bosque Andino. Luego de recorrer 13 kilómetros de carretera, tomando un desvío y a una distancia de solo cinco kilómetros desde el desvío, se encuentra el Alto de La Viga. No parece ser un trecho lejano, pero este alto se encuentra a más de 3600 metros sobre el nivel del mar, 1000 metros más arriba que la ciudad de Bogotá.

Este trecho lo había tratado de escalar con mi bicicleta en dos anteriores ocasiones, sin tener ningún éxito. De hecho, en ambas ocasiones, no había podido llegar ni a la mitad de este. Pero, fue precisamente esa tercera ocasión, donde saqué fuerzas de mi propio corazón para lograrlo. Logro el cuál evidencio en la siguiente foto.

Alto de La Viga, perteneciente a Choachí, Colombia en la vía Bogotá, Choachí. Foto tomada por Alejandro Ramírez García
Alto de La Viga (Choachí, Colombia)

La foto se ve borrosa. El cansancio en ese momento fue tal que, durante varios minutos, mientras logré estabilizar mi respiración, todo mi cuerpo estaba temblando. En ese momento, cuando vi de lo que fui capaz de lograr, sólo podía derramar lágrimas. Alcanzar la cima del Alto de La Viga se había vuelto un objetivo en mi vida que, el hecho de alcanzarlo en ese momento, me trajo un mayor número de emociones que cualquier otra situación.

Una vez me restablecí, me acerqué a apreciar la vista y tomar algunas fotos para el recuerdo, luego tomé mi bicicleta, me despedí de este sitio mágico y regresé a Bogotá. Días después me seguí cuestionando acerca del suceso que había vivido al momento de tocar la cima del Alto de La Viga, y pude llegar a mi principal conclusión: ese momento fue un momento de auténtica felicidad:

  • Fue un momento muy corto, casi que efímero. A pesar de esto, es un momento que al día de hoy sigo apreciando con la misma emoción que lo aprecié el día en que pasó,

  • No fue sencillo. Por ende, pude ver el crecimiento que mi cuerpo, mi corazón, y mi mente habían tenido para lograrlo,

  • ¡La vista es INCREIBLE! En un mismo encuadre se puede ver el costado sur del Cerro de Monserrate, el Cerro de Guadalupe y la ciudad de Bogotá, algo que sería imposible desde otros ángulos, y por último,

  • Es un momento tan auténtico, que podría seguir enumerando las cosas buenas de este.

Después de ese recuerdo seguí entrenando con mucha emoción, haciendo retos iguales de increíbles a la escalada del Alto de La Viga. Pero, no hay aventura que se compare a la primera vez. Esta fue mi felicidad en bicicleta.

Alto de La Viga, perteneciente a Choachí, Colombia en la vía Bogotá, Choachí. Foto tomada por Alejandro Ramírez García
Alto de La Viga, Choachí (Colombia)

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