Estar presente
- Alejandro Ramírez

- 10 feb
- 3 Min. de lectura
En noviembre del año pasado desinstalé todas mis redes sociales y no he vuelto a ellas desde entonces. Días después, almorcé con un amigo que, con mucha indignación, me dijo que se había enterado por Instagram que una persona en común había hecho una importante reunión y no nos había invitado. La sensación fue extraña, me sentí bastante desconectado de ese tipo de situaciones comunes, y me encantó estar así. Con el tiempo entendí que no se trataba de desconectarme del mundo, sino de volver a estar presente en él.
Tuve varias razones para borrarlas, como la constante ansiedad de estar en el celular revisándolas con el afán de estar perdiéndome algo, que se vuelve un bucle infinito y algunas veces no se puede controlar, también el perder la capacidad de desconectarme y hacer otras cosas como leer un libro, ver una serie o escribir.
Cuando tomé la decisión, comenzó una ansiedad por querer tomar el celular y revisarlo, sensación que fue desapareciendo cuando me di cuenta de que, aparte de revisar los mensajes, no hay mucho por hacer ahí. Una vez esa sensación se va estabilizando con los días, viene lo bueno:
Disminuye el tiempo de pantalla,
Se canaliza mejor el tiempo de ocio,
Se duerme mejor.
Bastante obvias y fáciles de cuantificar, pero ahora vienen los beneficios más difíciles de definir, como el hecho de estar presente en diferentes momentos de la vida: conversaciones, salidas, viajes, lecturas, y más. También he sentido que la paciencia se profundiza, al no estar viendo constantemente las salidas, los viajes y los logros de la gente en las redes, entendí que no necesito estar saliendo a vivir cosas todo el tiempo, ni estar logrando constantemente objetivos en la vida, lo que hace que el proceso personal que cada uno vive se vuelva más paciente y valore más el paso a paso. Esto lo defino como una sensación llamada anti-FOMO.
Hay otras cosas que no son del todo agradables, pero que se van suavizando por el tiempo. Yo no era un creador frecuente de contenido, pero si publicaba más que el promedio. En la práctica, cerrar redes equivale a desaparecer de la vida cotidiana de muchas personas.
¿Qué ciencia hay detrás de las redes sociales, la adicción a estas, y las consecuencias de abandonarlas? El libro Dopamine Nation de Anna Lembke, psiquiatra americana experta en adicciones de Stanford, relata que los picos de dopamina se presentan de manera anticipada frente a algo que nos gusta o nos genera placer, y, una vez ese gusto o placer termina, la dopamina disminuye.
Por ende, las adicciones son el resultado de experimentar picos muy altos de dopamina, seguidos de bajones de esta cada vez más significativos. Claramente las redes sociales pueden entrar en esta espiral de adicción, pues hay una estimulación inmediata y una dificultad al no estar en consumo constante. El problema es que este espiral de adicción puede no tener freno.
¿La solución? Según Lembke, es el ayuno de dopamina, al menos por 24 horas, pero entre más tiempo, mejor, lo que ayudará a estabilizar los niveles de dopamina en el cuerpo. Me pareció increíble que los beneficios de los ayunos de dopamina producto de redes sociales son exactamente los que yo experimenté y profundicé.
No se trata de abandonar las redes sociales para siempre, yo soy consciente de que volveré a ellas en algún momento, se trata de disfrutarlas con moderación, y se debe empezar cortándolas de raíz, pues es más fácil pasar de la abstinencia a la moderación que del excesivo consumo a la moderación.
Estoy seguro de que voy a volver a las redes sociales, para muchas cosas, como promover este tipo de entradas. Lo cierto es que son muy útiles, nos conectan, nos emocionan, nos informan, nos permite tener un álbum de recuerdos a nuestro alcance, nos ayuda a extender nuestras celebraciones, pero lo haré con mucha más moderación, anteponiendo siempre el estar presente aquí y ahora en los diferentes momentos de mi vida, así estos momentos sean de aburrimiento extremo. Mis relaciones personales se están reconfigurando, posiblemente no sea más la persona para compartir videos en redes sociales o responder más rápido los mensajes. Yo soy quien decide si estoy conectado o no, no mis notificaciones.
Si mi relación interpersonal estará evaluada por Instagram o por WhatsApp, lo más probable es que vaya a perder.




Comentarios