• Alejandro Ramírez

¿Qué significa ser altamente efectivo?

Actualizado: 17 abr 2021

Reseña y reflexión personal del libro “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” de Stephen R. Covey.


Debo confesar que no me gusta cuando las personas que trabajan conmigo, se refieren a mis rutinas de trabajo como improductivas o carentes de compromiso con los resultados de la organización. En mi experiencia profesional, me he topado con personas adictas a la productividad, así como a las complicadas rutinas de trabajo. Sus resultados, derivados de una combinación de muchas herramientas, mezcladas con los inútiles “to-do list”, fueron incipientes. Motivado por estas experiencias, decido comprarme este libro, dándole respuesta a uno de los interrogantes que más me abrumaba durante mis experiencias previas ¿Cuál es la base de la verdadera efectividad?

Pero antes, ¿Quién es el autor que me ha llevado a tan increíble lectura? Stephen R. Covey fue una autoridad en materia de liderazgo y consultoría en el mundo. Su nombre por sí solo no es conocido como lo es su apellido, puesto que Covey fue uno de los cofundadores de la consultora FranklinCovey (NYSE: FC), firma especialista en consultoría y formación para empresas. A su vez, FranklinCovey es famosa por su principal taller llamado Las Cuatro Disciplinas de la Ejecución. Taller, y posteriormente libro, que fue inspirado precisamente en las obras de Covey y la experiencia de FranklinCovey trabajando con diversas empresas. Una de estas experiencias de trabajo fue con Intel, cuando Andrew Grove fungía como su CEO. Se dice que Andrew Grove fue uno de los padres de la metodología de los Objectives & Key Results (Objetivos y resultados clave), implementada por Larry Page en Google y ampliamente utilizada actualmente.

Las disciplinas de la ejecución, así como los objetivos y resultados clave son sencillos de aplicar. Se trabaja con una base, que consiste en una meta crucialmente importante, meta que toda la organización debe velar por cumplir, evitando así una pérdida de enfoque en las responsabilidades operativas del día a día. Esto se acompaña con unos indicadores que ayudan a predecir si esa meta crucialmente importante se cumplirá, todo esto bajo un sistema de reportabilidad. Si la organización llega a la meta, entonces es una organización exitosa con una clara cultura de ejecución. Si no, significa que algo dentro de este proceso está fallando y debe ser corregido.

En principio, funciona. Sin embargo, más de tres años de experiencia profesional, dos de ellos bajo disciplinas de ejecución y al menos uno bajo objetivos y resultados clave, me han demostrado que esta receta por sí sola no sirve. Esperando encontrar en el libro de Covey metodologías ágiles, rutinas efectivas de manejo de tiempo o técnicas para delegar, di con una guía de autoconocimiento que ayuda a replantear mejor las preguntas que nos hacemos. Este libro arranca con una conclusión: los paradigmas del éxito han estado mal planteados toda la vida.

El ser humano está basado en principios con los que crecemos y nos desarrollamos. Los principios provienen de múltiples causas, la principal de ellas es la educación en casa. Estos principios a su vez son lo que determinan nuestro carácter. El carácter de una persona se evidencia a partir de sus hábitos. Los hábitos son pautas consistentes en las personas que surgen de una combinación entre conocimiento, capacidad y deseo. Precisamente, este libro busca afectar los hábitos personales e interpersonales para lograr la efectividad. Dado que los hábitos están encadenados a los principios, estos resultan difíciles de romper, por lo que la efectividad se convierte en un proceso que no se logra de un día para otro y que requiere un compromiso personal.

Lo interesante de este compromiso personal, es la manera en la que Covey nos ayuda a plantearlo. La efectividad es un equilibrio P/CP, donde P es la producción, o el resultado, y CP es la capacidad que tenemos para producir ese resultado. Este equilibrio se puede explicar en cualquier situación. Covey nos lo explica con la fábula de la gallina y los huevos de oro, cuya conclusión es diciente para todos. Eso mismo sucede con la efectividad personal. Buscamos resultados tan rápido que obviamos el cómo los producimos.

Con lo anterior, Covey nos invita a plantear nuestro compromiso personal de cara a la efectividad. Para lograrlo, debemos repensarnos de adentro hacia afuera todo el tiempo. Si queremos lograr ser personas más efectivas, el compromiso debe empezar por tener victorias privadas que nos lleven al éxito personal. Posterior a eso, vienen las victorias públicas. La combinación de ambas es lo que nos lleva al éxito, basado en la efectividad, adaptando el equilibrio de P/CP a esta situación. Covey nos propone estos tres primeros hábitos para empezar con nuestras victorias privadas:

  • Ser proactivo, entiéndase la proactividad no solo como tomar iniciativa, sino como la plena consciencia que tenemos cuando tomamos nuestras propias decisiones,

  • Empiece con un fin en mente, redacte para sí mismo una misión personal que responda a quién es usted y qué quiere lograr en la vida, y vuélvala su centro de influencia personal. Luego, entréguele esa misión personal a sus diferentes roles personales y profesionales que requiera para alcanzarla,

  • Establezca primero lo primero, la manera mas fácil de organizar el tiempo se basa en su misión personal y los roles que requiere para lograr esta misión. De ahí se establecen sus tareas personales y profesionales, no al revés.

Una vez aplicados los primeros tres hábitos, vamos a encontrar que nuestras victorias personales nos están llevando a una mayor independencia personal. De ahí, pasamos a plantearnos compromisos interpersonales que nos lleven a victorias públicas. Las victorias públicas nos deben llevar a la interdependencia, es decir, a un estado en donde entendemos que nuestro éxito personal depende de nosotros y de cómo nos relacionamos con los. Los tres hábitos siguientes son:

  • Pensar en ganar/ganar, trabajar en equipo para lograr fines comunes bajo la dimensión de que todos ganemos, no solo nos vuelve equipos más exitosos, también contribuye a lograr nuestro éxito personal,

  • Procure primero comprender, y después ser comprendido, la empatía hace mas fácil el camino al éxito, porque fortalece la confianza, que es la base de las relaciones interpersonales,

  • La sinergia, y la comunicación, nos ayuda a diversificar nuestras soluciones como equipo, lo que nos permite llegar más rápido a nuestras metas.

Desde el principio, Covey aclara que su objetivo principal con el lector es lograr un cambio personal e interpersonal de cara al éxito, con base en la efectividad. No es algo fácil de lograr, por esto, el último hábito, es el de la retroalimentación. Lo denomina así:

  • Afile la sierra, una y otra vez. Siempre esté al tanto de sus victorias privadas y públicas, para lograr así una mejora en cada uno de los hábitos.


Los siete hábitos de la gente altamente efectiva.

Hábitos de efectividad - Stephen R. Covey
Hábitos de efectividad - Stephen R. Covey

Después de leer este libro y empezar a ponerlo en práctica, mi conclusión es que el éxito de cualquier organización se basa en el éxito de cada una de las personas que la componen. Precisamente, las soluciones propuestas tanto en las cuatro disciplinas de la ejecución como en los objetivos y resultados clave no funcionan por sí solas. En su aplicación, las organizaciones muchas veces están obviando el consenso de las metas crucialmente importantes y su grado de alineación con las metas crucialmente importantes de las personas que componen la organización, volviendo las metas de la organización un objetivo que, si bien es claro, no les genera ambición a los miembros de la organización.

Esto no se debe simplemente a la generación que compone hoy la fuerza laboral en el mercado. Esto ha sido una situación de mucho tiempo atrás, que se ha hecho más evidente gracias a las empresas con crecimiento exponencial en corto tiempo, situación que obliga a las organizaciones a poner la productividad en el centro de la conversación. Las metodologías de productividad y ejecución son claves, sí, pero la llave para que funcionen está en la efectividad de los miembros de las organizaciones.

Para finalizar, una corta anécdota. Durante una de mis últimas experiencias profesionales, logré sin saberlo, aplicar algunos de los hábitos del libro de Covey. En ese entonces, era líder de una de las líneas de servicio en una organización, y tenía a mi cargo un equipo comercial. Logré consensuar con mi equipo de trabajo nuestra misión, por encima de cualquier estrategia o “to-do list". La misión consistía en crecer y fortalecernos como la mejor línea de servicio de la organización. El resultado de esta experiencia fue lograr un 20 % de crecimiento con mi equipo. Fue la única línea de servicio que creció durante ese año, de las seis en total que se manejaban. Las otras personas que señalaban de mala manera mis rutinas de trabajo en ese entonces eran las personas que lideraban las otras áreas de servicio.

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